Entrevista a un ex-carnicero esloveno

 

La Sociedad Eslovena por los Derechos Animales debiera organizar visitas a los mataderos, así muchas personas podrían ver cómo la carne llega a sus platos. Estoy seguro de que la mayoría de ellos dejaría de comer pronto la carne.

 

Desde muy pequeño que me he sentido increíblemente cercano a los animales. Solía traer cachorros a la casa cuando eran rechazados por otras personas. Me gustaban los conejos, palomas y ardillas. En la escuela no me fue muy bien porque yo sentía que no necesitaba tal educación. De manera que para cuando estaba en sexto grado ya había solicitado un empleo en una compañía local. En ese tiempo nosotros teníamos un toro. Mi padre una vez le pegó. A causa de esto el toro empezó a odiarlo, y mi padre ya no se atrevió a estar cerca suyo. Yo hablaba mucho con el toro y lo acariciaba. Pero cada vez que mi padre entraba en el establo, el animal empezaba a alterarse, por lo cual finalmente decidió venderlo. Así es como nosotros lo llevamos al mercado ganadero en Cerkno. Los carniceros de Idrija lo compraron, pero no podían conseguir que él subiera en su camión. Él me obedeció sólo a mí. Sin embargo, yo todavía puedo ver las lágrimas en sus ojos, cuando lo até al camión y le dije adiós.

 

*Fragmentos de la entrevista realizada por Damjan Likar de la Sociedad Eslovena por los Derechos Animales. SLOVENIA.