TE IMAGINAS NO HABER NACIDO ANIMAL HUMANO?

 

Ética animal: Reflexiones

 

Somos agentes morales que podemos decidir y valorar nuestros actos.

 

Los animales, humanos o no, tenemos capacidad para sentir; somos sintientes.

 

Esto no ocurre con las plantas, que si bien están vivas, no poseen sistema nervioso que les permita sentir placer o dolor.

 

 

Ser sintiente equivale a tener intereses. Los animales que usamos y matamos son seres sintientes capaces de sufrir y por tanto susceptibles de verse afectados por nuestros actos.

 

 

Los animales humanos o no, tenemos intereses comunes. Por ejemplo, tanto un niño como un perro o un cerdo tienen interés en que no se les golpee y en que no se les cause la muerte. Decir que en el caso del perro o el cerdo, el apaleamiento está bien porque sólo es un animal, es un argumento similar al del machista o al del sexista con miembros del otro sexo o de diferentes grupos étnicos, puesto que supone ignorar un interés por razones arbitrarias.

 

A pesar de los graves conflictos y problemas a los que se enfrenta el ser humano, tenemos la responsabilidad de dejar de actuar contra ellos; es decir, uno puede contribuir a paliar el hambre, las enfermedades y catástrofes mundiales (acción positiva que implica un esfuerzo considerable) al mismo tiempo que deja de utilizar y matar animales (acción neutra que no implica esfuerzo).

 

Esto significa que no hay nada que nos diga que para paliar el hambre en el mundo debemos seguir usando, torturando y matando a miles de millones de animales cada año en el mundo.

 

Independientemente de que haya crueldad en la naturaleza, el ser humano intenta paliar los abusos y sufrimientos innecesarios para el ser humano. No existe razón ética para no hacer lo mismo con los animales.

 

Si podemos sobrevivir sin matar animales, decimos que no estamos en una situación de necesidad. Si estando en una situación de no-necesidad, decidimos seguir usando y matando animales por placer culinario, visual o estético, por tradición o cultura, estamos apelando a razones de placer y conveniencia.

 

Causar sufrimiento y muerte por placer o conveniencia no es aceptable desde un punto de vista ético.