¿Porque no a los Zoologicos? (o mejor dicho ZooILOGICOS)

 

Te preguntaras porque no debes entrar a los zoologicos, no debes hacerlo por el simple hecho de no colaborar con la angustia de estos animales, ya que ningun animal a nacido para someterse a estar de por vida en una celda sin el derecho a gozar de la libertad como lo haces tu, ningun animal cualquiera sea su aspecto fisico debe ser tratado como un objeto de exibicion, separados de sus familias, apartados de su entorno, mantenidos en celdas confinados a una angustiosa existencia lejos de donde la naturaleza decidio que debian estar...¿que sentiran en esas frias jaulas con piso de cemento cuando deberian estar en su habitad natural? solo angustia, solo tristeza, solo dolor...acaso los animales son delincuentes? la respuesta es,logicamente, NO, entoces no deberian estar en jaulas, sino libres en su habitad y con sus iguales.
Es por las anteriores razones que deves colaborar con la libertad, felicidad y justicia para con los animales, no ingreses a ZOOLOGICOS, no colabores con los ZOOLOGICOS, no permitas que se explote a lo animales.

 

 

INFORMAR SOBRE LA VIDA DE LOS ANIMALES DENTRO DE LOS ZOOLOGICOS.
POR FAVOR NO VAYAS!!!
GRACIAS PETA. MUSICA RAIN ON THE POND, RELAXING INSTRUMENTAL MUSIC, SOUND OF THE NATURE.

PreZOOs

Pocas de las personas que visitan un zoológico se dan cuenta de lo que realmente están viendo tras los falsos decorados en que observan a los animales.

 

ZOOS: CÁRCELES DE ANIMALES
 

Zoológico es el nombre que reciben los recintos en los que se mantiene a animales salvajes en cautividad. Si bien desde épocas inmemoriales el hombre se dedicó a hacer suyos aquellos animales que deseaba tener para sí como forma de demostrar su posición económica, social y hasta política (tal como sucedía en la antigua China con los miembros de la corte del emperador), los zoológicos, tal como los conocemos hoy, parecen haber nacido en 1752, cuando en Viena se inauguró la Menagerie Imperial del Palacio de Schönbrunn (zoo que aún continúa en activo).

 

Hemos dicho “animales salvajes” y “cautividad”. Si reflexionamos sobre estas expresiones no se necesita hacer demasiado esfuerzo intelectual para darse cuenta de la realidad de estos recintos. “Cautividad” es una palabra lo suficientemente gráfica para saber lo que esconden los zoos: sufrimiento y anulación de la propia voluntad, de la propia necesidad y de los instintos de los animales.

 

Públicos o privados, estilo safari o en cascos urbanos, terrestres o acuáticos… Existen muchas fórmulas para tratar de justificar que un ser deba pasar toda su vida confinado en un espacio que no le es propio ni natural. Las puertas de estos recintos están siempre abiertas para escuelas, turistas y familias, pero estas mismas puertas se cierran a disciplinas como la etología, la ética y la justicia, y a sentimientos como la compasión.

 

UNA VIDA TRAS LAS REJAS

 

¿Es un suelo de cemento y una reja lo mejor que un zoo puede ofrecer a un animal? En la mayoría de los casos es lo único que les da. Los problemas físicos derivados de estar obligados a pisar siempre este tipo de superficies van desde infecciones y laceraciones en extremidades, hasta problemas articulares que repercuten por toda su estructura ósea, con el consiguiente dolor que se convierte en crónico con el paso del tiempo.

 

Las rejas delimitan el escaso espacio en el que el animal debe pasar por fuerza toda su vida hasta el momento de su muerte, muerte que en la mayoría de los casos se produce de forma prematura y como consecuencia de la propia cautividad y las enfermedades de ella derivadas, cuando no es por haber ingerido comida ofrecida por los visitantes (sin ningún tipo de control por parte de las personas que cumplen el papel de “cuidadores”), y hasta objetos como juguetes, bolsas de plástico, etc.

 

¿Este es el acercamiento al mundo animal que los padres quieren para sus hijos, las escuelas para sus alumnos, los ayuntamientos para sus ciudadanos? Evidentemente, la respuesta a todas estas cuestiones es un NO rotundo. Sin embargo, los zoos siguen recibiendo visitantes, sobre todo niños. Estas visitas se producen por falta de conocimiento de la triste realidad de los animales confinados en zoos… y son promovidas por el mismo zoológico, que evita estratégicamente que veamos mas allá. Un caso típico muy frecuente se produce cuando los mayores muestran a los niños el “gracioso” bailoteo de los elefantes, o el balanceo constante de los primates, o las “simpáticas” coreografías que hacen las jirafas con sus largos cuellos… Todos estos comportamientos no son más que manifestaciones de la enfermedad psíquica que afecta a los animales en cautividad. Son movimientos que ponen de manifiesto la caída del animal hacia los abismos de la locura, y se convierten en la muestra más visible de que los zoos no son el sitio en el que nuestros hijos aprenderán más cosas sobre la fauna de nuestro maltratado planeta.

 

Los zoos maquillan este maltrato afirmando que realizan, en todo caso, una labor pedagógica; para ello les basta con colocar un pequeño cartel en el que se puede leer de dónde es originario el animal, algunas descripciones acerca de lo que come (si es mamífero, si es herbívoro, etc.), y poca cosa más. En estos mismos carteles se suele ofrecer información sobre su etología como, por ejemplo, cuántos kilómetros camina por día, si hiberna, si necesita vivir en grupo, si estos grupos son matriarcales, etc. Y todo esto mientras detrás del cartel se ve a un animal en soledad, dando vueltas sobre sí mismo en un espacio de escasos metros. Y no pueden, por tanto, ni caminar esos kilómetros, ni hibernar, ni vivir en grupo.


 

EDUCACIÓN EN LA EMPATÍA


La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar de otro, y esta capacidad puede ser natural o adquirida. La adquisición de la capacidad de empatía se apoya en la educación que el niño recibe en su casa y en la escuela.

 

Si tienes niños:

Si tienes hijos y quieres fomentar en ellos valores como el respeto a los animales y la naturaleza, no debes llevarlos al zoo. El niño no aprenderá nada, y además estarás colaborando económicamente con este negocio y, por tanto, estarás perpetuándolo. Si aprende algo, aprenderá a cosificar a los animales y a ver cómo son los animales cuando se les provoca maltrato y prohibición de su libertad.

 

Si trabajas en una escuela:

Las escuelas son una de las fuentes de ingresos más importantes de los zoológicos; pero la escuela es, ante todo, la educadora de los niños en valores éticos y de respeto. No avales la existencia de los zoos de tu ciudad programando visitas de tus alumnos a los zoos. Existen muchas otras formas de transmitir a nuestros niños estos valores. ¿Por qué no una visita a un refugio o protectora, donde además los niños puedan ayudar en las tareas del día, alimentando y paseando a los animales?

Los pases de documentales en los que se puede observar a los animales en su propio hábitat son otra buena opción: notablemente más respetuosa y responsable, e infinitamente más pedagógica y enriquecedora.

 

¿Necesitan los niños de hoy ver a los animales en zoos, como en 1752 en la Viena imperial?
 

¿Vale la pena que para que un niño permanezca tan sólo dos minutos frente a la jaula de un animal, este deba pasar toda una vida de sufrimiento físico y psíquico?

 

La respuesta vuelve a ser un rotundo NO.

 

LA MENTIRA Y LA VERDAD

 

“Los zoos ayudan a conservar especies en peligro de extinción”: FALSO. Los programas de cría en cautividad de especies en peligro de extinción son exclusivamente una fuente de subvenciones para los zoos. Además de esto, hay que tener en cuenta que debemos respetar a todos y cada uno de los animales. Cada animal es un fin en sí mismo, y no un medio para lograr determinados objetivos. Por eso es rechazable encerrar a un animal con el objetivo de que su especie sea perpetuada. Si queremos que los animales salvajes no vean amenazada su vida, la solución pasa por el fin de la caza y la protección del medio ambiente.

 

“Los zoos trabajan para reintroducir los animales en su medio natural”: FALSO. La mayoría de los animales que malviven en zoos no están afectados por ningún tipo de programa de reintroducción. Sin embargo, de vez en cuando realizan alguna reintroducción como forma de explotar esta acción para atraer más público. No es más que una estrategia de marketing que apunta a un público que no está de acuerdo con ningún tipo de maltrato animal, pero que cae víctima de este engaño publicitario.

 

“Los zoos del estilo ‘safari’ son buenos para los animales”: FALSO. Es incomprensible que animales del Caribe convivan con animales africanos, europeos, sudamericanos… todos expuestos a un mismo clima y hábitat. Si bien en este tipo de zoos los animales cuentan con algunos estándares de semilibertad más favorables que las reducidas dimensiones de sus recintos en otros zoos, deberíamos hacernos otro tipo de cuestionamiento en el que tengamos en cuenta a la víctima y sus intereses, y no a nuestro egoísmo por ver un elefante “de cerca”. La única beneficiada de esta complicada situación es la empresa explotadora del negocio, sea este público o privado.

 

Un zoo es una cárcel donde los presos han cometido el crimen de nacer de otra especie diferente a la nuestra.

 

http://www.liberaong.org/nota_explotacion.php?id=13

Zoológicos: prisiones sin piedad

 

A pesar de que expresan preocupación por los animales, es más apropiado describir a los zoológicos como “colecciones” de “especímenes” interesantes en lugar de refugios o hábitats simulados (verdaderos hogares). Los zoológicos enseñan a las personas que es aceptable interferir con los animales y mantenerlos encerrados en cautiverio donde pasan aburridos, en lugares abarrotados, solitarios, privados de todo control sobre sus vidas y lejos de sus ambientes naturales.

Virginia McKenna, quien actuó en la película clásica, Born Free (Nacido Libre) y quien recibió una Orden del Imperio Británico en 2003 por su trabajo por los animales en cautiverio, dice que su participación en Nacido Libre le enseñó que “los animales salvajes pertenecen en la selva, no encarcelados en zoológicos … la libertad es un concepto muy preciado, y los animales salvajes sufren física y mentalmente de la falta de libertad que el cautiverio impone.”

 

 

Las reducciones perjudican a los animales

 

Los zoológicos varían en tamaño y calidad—desde parques estilo “safari” hasta pequeñas colecciones de animales al lado de una carretera o camino, con celdas hechas de concreto y rejas. Aunque más de 135 millones de personas visitan zoológicos en los Estados Unidos y Canadá cada año, la mayoría de los zoológicos sufrén pérdidas y tienen que encontrar maneras de ahorrar dinero o crear montajes para atraer al público. 

 

 El Wall Street Journal reportó que “casi la mitad de los zoológicos del país están enfrentando reducciones este año…mientras tanto la asistencia ha bajado en un 3% a nivel nacional.”


En fin, son los animales que sufren las consecuencias. Fondos preciados que deberían ser utilizados para dar mejores condiciones a los animales casi siempre son desperdiciados en proyectos superficiales, como jardines o centros de visitas, para así atraer a mas personas.


Los animales sufren de más que descuido en algunos zoológicos. Rose-Tu, un elefante en el Zoológico de Oregon, sufrió mas de “176 cortadas y heridas” infligidas por un empleado del zoológico, quien le pegó con un garrote de hierro. 

 

 Otro elefante, Sissy, fue golpeado con un el mango de un hacha en el zoológico de El Paso. 

 

 

Propagar sin enseñar

 

Los zoológicos dicen educar al público y preservar especies pero la realidad es otra. La mayoría de los cercados son muy estrechos y en lugar de fomentar el respeto y conocimiento de los animales, los rótulos no dan información más allá de la especie, dieta y hábitat natural.

 

Los comportamientos normales de los animales casi nunca se mencionan, mucho menos se observan, ya que sus necesidades naturales no son respetadas. A las aves se les cortan las alas para que no puedan volar, a los mamíferos acuáticos no se les da suficiente agua y a muchos animales que acostumbran vivir en manadas o grupos familiares se les deja solos o a lo máximo, con una pareja. Las conductas naturales de la caza y del apareamiento son eliminadas al establecer regímenes de comida y reproducción.

 

 Los animales viven en encierros muy estrechos, sin privacidad y con poca oportunidad de estimulación física o mental. Estas condiciones a menudo resultan en comportamiento anormal o auto destructivo, condición llamada “zoochosis”.

Un estudio de la Universidad de Oxford, basada en cuatro décadas de observación de animales en cautiverio y en sus hábitats naturales, encontró que osos polares, leones, tigres y cheetas “demuestran la evidencia más clara de estrés y/o disfunción psicológica en cautiverio” y concluyó que “mantener a carnívoros que naturalmente tienen un hábitat vasto es algo que tiene que mejorar fundamentalmente o ser eliminado.”

 

Una investigación de PETA de varios zoológicos del país encontró que varias especies de oso, incluyendo malayo, pardo, Kodiak, de anteojos, negro, y perezosos estaban exhibiendo comportamientos estereotípicos y neuróticos. Estos animales frustrados pasan la mayoría del tiempo paseándose de un lado al otro, dando vueltas, meciendo el cuerpo y/o la cabeza y mostrando otras señas de angustia psicológica. En algunos de los encierros, se pueden ver las marcas que han dejado los pasos constantes de los osos, en otros se pueden ver hasta las huellas de los osos en la tierra donde pisan sin cesar. Estos comportamientos no sólo son síntomas del aburrimiento, sino también una indicación de desesperación profunda.

En cuanto a las afirmaciones que zoológicos proveen oportunidades educativas, considere que la mayoría de los visitantes permanecen por sólo muy pocos minutos frente a cada exhibición, buscando entretenimiento en lugar de educación. En el transcurso de cinco veranos, un empleado encargado de las exhibiciones del Zoológico Nacional siguió a más de 700 visitantes y encontró que “No importaba lo que estuviera en la exhibición … las personas trataban todo como si fuera papel pintado.” Determinó que “Los ejecutivos deberían de dejar de engañarse con respeto al valor educativo tan tremendo de enseñar a animales detrás de vitrinas.

El propósito de la mayoría de los estudios conducidos por zoológicos es de encontrar maneras de reproducir y mantener a más animales en cautiverio. Si no hubiera zoológicos, tampoco habría la “necesidad” de hacer estos estudios. Proteger especies de la extinción parece ser una causa noble pero los ejecutivos de los zoológicos prefieren animales exóticos o populares, los cuales atraen a la muchedumbre y publicidad, en lugar de especies realmente amenazadas con extinción o vida silvestre regional. Por ejemplo, el gobierno de China “alquila” pandas al resto del mundo por precios más allá del millón de dólares al año pero algunos dudan que este dinero se esta usando para salvar a los pandas de extinción.

La mayoría de los animales en zoológicos no están en peligro de extinción. Tampoco se les esta preparando para ser liberados en sus hábitats naturales.

Nacidos Libres, Puestos a la Venta

 

Los zoológicos siguen tomando animales de sus ambientes naturales para exhibirlos. En el 2003, el San Diego Wild Animal Park y el zoológico Lowry Park capturaron a 11 elefantes africanos, una especie designada como amenazada, de su hábitat en Swaziland. Expertos, científicos e investigadores que estudian a elefantes en sus ambientes naturales, se opusieron severamente a esta captura, diciendo, “Tomando a elefantes de la selva es traumático para ellos y dañino para su salud … creemos en que ha llegado el momento de considerarlos como seres que tienen la capacidad de sentir y no como dinero con cuatro patas que podemos capturar y exhibir”.

Los zoológicos también han estado ejerciendo presión sobre el gobierno federal para debilitar el Acta de Especies Amenazadas para que se les haga más fácil capturar e importar animales que están al borde de extinción.

 

 

Cuando los pequeños crecen

 

Las crías de los animales de un zoológico atraen a muchas personas pero cuando crecen y dejan de atraer al público, los zoológicos los venden o matan. Venados, tigres, leones y otros animales que se reproducen con frecuencia a menudo son vendidos a “ranchos de caza”, donde las personas pagan por el “privilegio” de matarlos. A otros se les mata por su carne y/o piel o sino son vendidos a circos u otros zoológicos más pequeños y de mala calidad.

Una chimpancé llamada Edith es un ejemplo de una cría que fue abandonada y abusada. Nacida en los sesentas en el zoológico de Saint Louis, sin duda la bebita atraía a muchas personas. Pero apenas después de su tercer cumpleaños, fue arrebatada de su familia y puesta en al menos cinco facilidades, finalmente terminando en Texas en un zoológico llamado el Refugio de Vida Silvestre de Amarillo (AWR). Durante una investigación clandestina de AWR, PETA encontró a Edith en un foso de concreto mugriento. Se le había caído el pelo y subsistía a punta de vegetales y frutas podridos y comida de perro. Para más información sobre esta investigación, por favor visite
WildlifePimps.com.

Otro ejemplo es el de Twiggs y Jeffrey, dos jirafas nacidas en el zoológico de Cape May County. Cuando crecieron, el zoológico las vendió a un circo ambulante.

 

El director de el zoológico confesó haber visto las condiciones deplorables en las cuales vivían los animales de dicho circo pero no tuvo problema alguno con la situación.

Zoológicos de todas partes del país vendieron animales al zoológico New Braunfels, que en la actualidad está cerrado. Las ventas de animales continuaron aun cuando uno de los dueños de este zoológico “renunció en indignación al descuido animal”.

 

El director de un zoológico en Arizona vendió a varios cabríos exóticos a un hombre que era conocido como un traficante de animales para ranchos de caza.

 

 

Más allá de los zoológicos

 

Al fin y al cabo, de la única manera que podemos salvar a especies amenazadas es conservando sus hábitats y combatiendo las razones por las cuales son cazadas. En lugar de apoyar a zoológicos, deberíamos apoyar a grupos como el International Primate Protection League, el Born Free Foundation, el African Wildlife Foundation y otros grupos que trabajan para conservar hábitats. Deberíamos ayudar a santuarios sin fines de lucro que son acreditados por la Association of Sanctuaries, como el the Elephant Sanctuary y el Performing Animal Welfare Society. Estos refugios rescatan y cuidan a animales exóticos sin venderlos o reproducirlos.

Con toda la información que tenemos a nuestra disposición hoy en día, con programas de televisión educativos y acceso al Internet y además con la facilidad que podemos viajar, educarnos sobre los animales es tan fácil como encender la computadora o hacer una caminata. La idea de tener a animales tras las rejas de una celda es realmente obsoleta.

 

Lo que usted puede hacer

 

Después de aceptar que los zoológicos no pueden proveer adecuadamente para las necesidades tan complejas de los elefantes, muchos de ellos han tomado la decisión de cerrar sus exhibiciones de elefantes, dejando un precedente positivo para todo los zoológicos del mundo. El zoológico de Detroit mandó a dos elefantes a un santuario porque, en las palabras del director, “Así como los osos polares no prosperan en climas calientes, los elefantes Asiáticos no deberían de vivir en grupos pequeños, sin amplio espacio que puedan recorrer. Y claramente no tienen porque soportar los inviernos tan fríos del Norte”.

 

Por favor visite SaveWildElephants.com para más información sobre zoológicos que han puesto fin a exhibiciones de elefantes.
Los zoológicos de Baltimore, Detroit y North Carolina, así como el Zoológico y Aquario de Point Defiance han aceptado a osos polares que fueron rescatados de un circo ambulante tropical pero zoológicos progresivos como estos son la excepción y no la norma.

Los zoológicos son controlados por el Acto Federal del Bienestar Animal (AWA), el cual exige criterios mínimos de vivienda y mantenimiento para animales cautivos. El AWA requiere que cada exhibición animal obtenga una licencia del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), quien tiene que inspeccionar a los zoológicos
anualmente. Sin embargo, grupos de bienestar animal han descubierto varias violaciones en algunos zoológicos que habían pasado las inspecciones del USDA con gran mérito. Lea Beyond the Bars, (Mas Allá de las Rejas) escrito por Virginia McKenna, Will Travers y Jonathan Wray para más información.

Nunca patrocine a un zoológico a no ser para observar a los animales como parte de su campaña contra zoológicos. Contacte a PETA para materiales de Observación de Zoológicos (ZooCheck)

Inste a su zoológico para que dejen de reproducir animales y para que hagan espacio para animales rescatados. Reporte condiciones deplorables al USDA, reparta panfletos en el zoológico, escriba cartas al editor de sus periódicos, y ejerza presión sobre sus funcionarios locales para que no subvencionen al zoológico con el dinero de los contribuyentes.

 


Referencias
1“Born Free Star McKenna Honoured,” BBC News, 31 Dec. 2003.
2Michael Satchell, “Cruel and Usual: How Some of America’s Best Zoos Get Rid of Their Old, Infirm, and Unwanted Animals,” U.S. News and World Report, 5 Aug. 2002
3Brooks Barnes, “Outings: A Bear Market for Zoos,” The Wall Street Journal, 30 May 2003.
4R. Gregory Nokes, “Groups Urge Harsh Federal Penalties on Zoo,” The Oregonian, 15 Nov. 2000.
5“Animal Activists Get Wish as Abused Elephant Is Moving to New Home in Tennessee,” Associated Press, 25 Jan. 2000.
6Mark Derr, “Big Beasts, Tight Space and a Call for Change in Journal Report,” The New York Times, 2 Oct. 2003.
7Ros Clubb and Georgia Mason, “Captivity Effects on Wide-Ranging Carnivores,” Nature, 2 Oct. 2003.
8William Booth, “Naked Ape New Zoo Attraction; Surprise Results From People-Watching Study,” The Washington Post, 14 Mar. 1991.
9“Critics Question China’s Worldwide Panda Profit,” The Age, 5 Apr. 2003.
10Amboseli Elephant Research Project, letter to U.S. Fish and Wildlife Service, 24 Jun. 2003.
11Amy S. Rosenberg, “What Kind of Life Do Giraffes Prefer? Irascible at the Cape May Count Zoo, Happy in the Circus,” Philadelphia Inquirer, 5 Aug. 2001.
12Satchell.
13Satchell.
14Detroit Zoological Institute, “Detroit Zoo Intends to Send Elephants to Elephant Sanctuary,” PR Newswire, 20 May 2004.

Zoologicos, Carceles De Sufrimiento