Susi y Yoyo: las elefantas víctimas del Zoo de Barcelona

 

La muerte de Alicia a causa de problemas estomacales (en el video se la puede ver tragándose una pelota), dejó a Susi viviendo sola durante más de un año. Tras nuestra campaña pidiendo su traslado a otras instalaciones, el Zoo de Barcelona tomó la decisión equivocada trayendo a otra elefanta más: Yoyo.

Yoyo es una elefanta africana que, al igual que Susi, nació en libertad. Sabemos que fue esclavizada por un circo, y que fue decomisada por el SOIVRES (en cumplimiento del convenio CITES); SOIVRES depositó a Yoyo en el Zoo de Aqualeón (Tarragona) en régimen de acogida. Allí vivía en 13.000m2 en régimen de semi-libertad.

Hoy, ambas comparten un reducido espacio de 1.600m2 en el Zoo de Barcelona, entidad que sigue desoyendo a los expertos internacionales y que sigue primando sus criterios empresariales en detrimento del bienestar de los animales.

        Yoyo y Susi: el Zoo de Barcelona complica la situación de ambas

  • Los expertos creen que nunca podrán estar juntas.

  • Existen ocasiones en que 1 + 1 no es igual a 2. Esto es lo que está sucediendo en el Zoo de Barcelona desde la llegada de Yoyo, supuestamente para unirla a Susi y así romper con el estado de soledad de ambas elefantas. El hecho es que Yoyo permanece sola en un recinto mientras Susi hace lo propio en el recinto contiguo, pero ambas no están juntas y, según los expertos, puede que esta unión nunca se produzca. Desde que el pasado 10 de junio Yoyo llegara al Zoo de Barcelona desde Aqualeón, no se han producido contactos entre ambas elefantas. Complicando aún más la situación, se hicieron obras en el recinto de Susi ampliándolo en 600m2. Es decir: de 1.000m2 se pasaron a 1.600m2. Al no poder unir a ambas elefantas, el recinto ha quedado dividido en dos por las compuertas de hierro que, supuestamente, algún día se abrirían para que Susi y Yoyo estuvieran juntas. Al no poder hacerlo, y según los expertos que nos acompañaron a verlas es algo que dudan mucho que alguna vez suceda, ambas elefantas han quedado en una situación aún peor a la que sufrían antes de las obras, ya que ahora Susi se encuentra en unos 600m2 aproximadamente (400m2 menos que los que tenía a principios de este año), y Yoyo en los metros restantes. Yoyo, además, no cuenta con ningún tipo de sombra, y la única palmera que hay plantada en su recinto no sólo no da sombra, sino que está vallada impidiendo que la elefanta pueda desarrollar comportamientos naturales como el frotarse contra su tronco. Se ha optado en este caso, por primar la protección de la palmera antes que el bienestar de Yoyo. Susi mantiene los mismos movimientos estereotipados que comenzó a manifestar en los primeros meses de 2009, pero es Yoyo quien demuestra más neurosis, moviendo violentamente su trompa y balanceando su cabeza arriba y abajo; Yoyo, además, come sus propias heces (coprofagia). Podéis comprobar estos hechos en los videos que hemos colgado en esta web, videos que fueron registrados la pasada semana. Este nivel de daños en la salud psicológica de Yoyo podría ser el motivo por el cual ambas elefantas no podrían compartir recinto ni ahora ni en el futuro. Asimismo, los expertos consultados por los miembros de la campaña, se muestran preocupados por el estado de salud de Yoyo derivados de sus problemas de piel, dado que el tipo de tratamiento que el Zoo de Barcelona está aplicando a Yoyo podría no ser el más adecuado, ya que lo indicado sería someterla a baños de inmersión en agua templada, mientras que el Zoo se limita a “ducharla” diariamente con una manguera. Por otra parte, nuestros expertos también han mostrado preocupación por el estado de salud de ambas elefantas que presentan a simple vista el abdomen hinchado, con aspecto de sufrir algún tipo de trastorno intestinal probablemente causado por la comida que se les provee; los elefantes en cautividad se deben alimentar con heno de alta calidad, y es posible que esta no sea la dieta que el Zoo de Barcelona esté proporcionando a ambos animales. Mientras expertos de la talla de Joyce Poole (de Elephants Voices, www.elephantvoices.org) o Dame Daphne Sheldrick (de The David Sheldrick Wildlife Trust, www.sheldrickwildlifetrust.org), han intentado en vano que el Ayuntamiento de Barcelona escuchara sus pedidos de trasladar a las elefantas a un sitio en el que puedan vivir con dignidad y en compañía de otros elefantes, tal como lo necesitan los animales de esta especie, el Zoo de Chapultepec (México DF) ha trasladado la semana pasada a Maggie, una solitaria elefanta, a otro zoo en el que podrá vivir en compañía de otra elefanta y en mejores condiciones. Pero además, tras este traslado, ha descatalogado la especie de la colección del Zoo por motivos éticos. Por todo ello, pedimos nuevamente al Ayuntamiento de Barcelona y al Zoo de esta ciudad que reconsideren el traslado de Susi y Yoyo a un zoo de estilo safari que está dispuesto a recibirlas, instalaciones en la que podrán integrarse a una manada ya existente con la ayuda de profesionales expertos en el manejo de elefantes.

Firma Aqui para liberar a las elefantas.

 

http://www.liberaasusi.org/firma.php

Susi y Yoyo (Quienes son, conocelas)

¿Quién es Susi?

 
Susi nació en estado salvaje en África en 1973 y no sabemos si fue uno de los tantos elefantes huérfanos por culpa de los cazadores o si fue capturada para ser explotada en un circo; el hecho es que un día Susi fue a parar a las instalaciones de Terra Natura donde vivió sola durante ocho largos años; desde allí fue trasladada al Zoo de Barcelona en el año 2002, fruto de un intercambio: la Petita era una elefanta asiática que estaba en soledad en el Zoo de Barcelona, así que Petita se fue a Terra Natura y Susi vino a Barcelona. Una vez allí Susi compartió el recinto con Alicia, una elefanta que desempeñaba el importante rol de ser la hembra dominante para una especie que es esencialmente matriarcal en su organización social; si bien ninguna de las dos estaba bien en su recinto del zoo dado que este tipo de instalaciones no contribuyen a su bienestar físico ni psíquico, al menos podían estar juntas y sobrellevar su cautividad encontrando un mínimo consuelo la una en la otra, a pesar de que las científicos recomiendan que no se mantengan grupos de menos de 7 individuos para garantizarles un mínimo estándar de bienestar.


 
A finales de febrero de 2008 Alicia murió a causa de sus problemas estomacales (se le aplicó la eutanasia delante de Susi), dejando a Susi en soledad y con una cada vez más acentuada depresión. El malestar de Susi era (y sigue siendo) evidente: todos sus movimientos y comportamientos son inequívocos de una fuerte depresión, lo que además está dañando seriamente su salud física y mental. Ha desarrollado comportamientos estereotipados cada vez más acentuados.

 

En febrero de 2009 pusimos en marcha una campaña para que el Zoo de Barcelona trasladara a Susi a otro tipo de zoo, estilo safari, en el que pudiera acabar su vida con dignidad; negando todas las evidencias científicas, los estudios de los expertos y las cartas escritas por muchos de ellos al Ayuntamiento de Barcelona, no sólo no se ha trasladado a Susi sino que se ha traído a otra elefanta africana: Yoyo.

 

¿Quién es Yoyo?

Yoyo es una elefanta africana, nacida en estado salvaje en 1968. Capturada en su niñez, su vida está marcada por el sufrimiento. Terminó en manos de un circo en el que fue cruelmente entrenada para acometer toda suerte de ridículas y antinaturales posturas y pruebas.

 

En los años 70, el circo recibió la visita de las autoridades encargadas de velar por el cumplimiento del convenio CITES, y se descubrió que Yoyo provenía del tráfico ilegal de especies. Al no contar el circo con la documentación requerida, Yoyo fue decomisada y pasó a ser propiedad de SOIVRES (Servicio Oficial de Inspección, Vigilancia y Regulación de las Exportaciones Agrícolas al Extranjero) que es la administración encargada de la aplicación del CITES (Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) de la Secretaría General de Comercio Exterior del  Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.

 

SOIVRES encontró alojamiento para Yoyo en el Zoo Safari de Aqualeón (Albinyana, Tarragona). Allí vivió varios años en compañía de Eva, otra elefanta africana que murió en septiembre de 2008, al parecer (aunque aún no lo hemos podido confirmar) por complicaciones en unas heridas que tenía en una de las patas.

 

Yoyo quedó sin compañía de otros de su misma especie, en un zoo que carece de programa de manejo de manejo de elefantes; esto quiere decir, que no estaba entrenada para recibir cuidados veterinarios. Por ello, hasta que vino al Zoo de Barcelona, no pude tratársele una herida en una de sus patas que le impidió andar durante bastante tiempo, a causa del dolor, y otros tipos de heridas en su cara.

 

A pesar de encontrarse en mal estado de salud físico, Yoyo contaba con 13.000m2 en plena naturaleza. Hoy, Yoyo comparte con Susi un recinto de 1.600m2, se le está tratando la herida de la pata, y presenta un crecimiento anormal de la piel que no se sabe en qué puede derivar.



Yoyo y Susi han nacido en libertad y hoy están encerradas en un zoo: esto pone de manifiesto el daño irreparable que los zoos causan a esta especie animal. La mayoría de animales de las distintas especies que viven en el zoo ya son bisnietos, nietos o hijos de otros ya nacidos en cautividad (lo que no justifica en nada su cautividad). Si pensamos en que los zoos existen desde hace más de 100 años, y reflexionamos en el hecho de que casi el 100% de elefantes en cautividad han nacido en libertad… no es difícil deducir que esta especie no debe formar parte de las colecciones de los zoos. En estos 100 años, ¿cuántos zoos han echado mano de la compra de elefante nacidos libres para “reponer” los que se les morían? Si de verdad el Zoo vela por el bienestar de los animales, ¿no les basta este argumento para reconocer que en el caso de los elefantes se debe renunciar a su posesión y exhibición? ¿Cuántos años más creen que podrán echar mano de elefantes nacidos libres? Según la IUCN, los zoos son parte del problema que amenaza con la extinción a los elefantes… La respuesta que el Zoo de Barcelona y el Ayuntamiento de nuestra ciudad da a todos estos interrogantes es el anuncio de un plan para traer a 6 elefantes más.

 

Hazte activista para ayudar a los elefantes. Escríbenos a liberaasusi@liberaong.org

 

¿Por qué sufren?

¿Por qué sufren?

 

 

Susi y Yoyo, así como todos los elefantes en zoos, están sufriendo porque necesitan de instalaciones cuyas medidas son imposibles de asumir por ningún zoo. Ambas han nacido en libertad, lo que pone de manifiesto que la población de elefantes en cautividad no es sostenible: que una población de animales cautivos sea sostenible quiere decir que sus miembros han nacido en cautividad. Sin embargo, en el caso de los elefantes y tras más de 100 de vida de los zoos, se sigue recurriendo a animales nacidos en libertad en su hábitat natural para saciar los objetivos empresariales de estos recintos, que no quieren renunciar a exhibir elefantes para poder sumar un reclamo más para atraer público.

Los elefantes en cautividad desarrollan diversas enfermedades que llegan a producirles la muerte (o problemas de salud irreversibles que se saldan aplicando la eutanasia al animal), entre ellas torciones de estómago, herpes virus, obesidad por falta de ejercicio, entre otras. Recordemos que recientemente, en febrero de 2008, se tuvo que aplicar la eutanasia a Alicia en el zoo de Barcelona por complicaciones en sus ya habituales problemas estomacales. Los mismos problemas gastrointestinales y estomacales que sufren Susi y prácticamente la totalidad de elefantes confinados en este tipo de instalaciones.

En lo que atañe a su salud psíquica, debemos saber que los elefantes tienen sentido de la familia, de la muerte, de la amistad y de la lealtad. Su organización social es compleja y crean lazos afectivos que perduran con el correr de los años.


Cuentan con un sentido de la empatía muy desarrollado, incluso más que el de la especie humana: nunca abandonan a un miembro del grupo que se encuentre en problemas, herido o enfermo; el grupo entero vela por el cuidado de los pequeños; tienen memoria, sentimientos de alegría, felicidad, sufrimiento, pena. También cuentan con rituales funerarios, saben organizar su grupo para ir en rescate de un compañero en problemas y necesitan de forma vital el vivir en sociedad con sus iguales.


Su sociedad es matriarcal, y toda la manada sigue a la hembra líder que es quien encabeza sus peregrinaciones en busca de agua y alimentos; las hembras más jóvenes memorizan estos caminos que seguirán recorriendo cuando la líder muera y sea reemplazada por otra que cubrirá su papel.
Saben lo que es un cadáver de su especie y parecen tratarlo con respeto cuando encuentran uno durante sus viajes; son capaces de reconocer y llorar por los restos mortales de alguno de sus familiares.

Existen numerosos estudios científicos sobre elefantes en libertad y sobre elefantes en zoos; todos ellos llegan a la misma conclusión: estos animales no pueden vivir en zoos urbanos, no pueden vivir solos, no pueden pasar su vida confinados en unos escasos metros cuadrados y pisando constantemente suelos de cemento.


El más reciente de estos estudios es el que han hecho científicos británicos y que se ha publicado en diciembre de 2008 en la revista Science; este artículo revela que los elefantes en zoos viven 40 años menos que los miembros de esta especie que lo hacen en libertad.

A la luz de las evidencias científicas, es claro entonces el por qué del sufrimiento de Susi y Yoyo; pero tampoco hace falta ser un erudito para darse cuenta de que estas elefantas se encuentra verdaderamente mal. La observación que hemos hecho de Susi en el último año nos ha permitido comprobar que:

 

Susi tiene comportamientos estereotipados: un movimiento estereotipado es aquel que se lleva a cabo de forma repetitiva y compulsiva sin ninguna finalidad. En el caso de los elefantes es típico el balanceo de la cabeza y la trompa, y una especie de "baile" que realizan alternando las patas al apoyarlas en el suelo. Este tipo de comportamientos los realizan los animales para combatir el estado de ansiedad.

 

* Se ha visto a Susi comiendo sus propias heces: esto se llama coprofagia, y es un comportamiento que delata su estado de ansiedad, estrés y aburrimiento. Esta mismo comportamiento anormal se pudo observar en Alicia (tenéis un video de Alicia comiendo sus propias heces en la sección videos de esta misma web).

 

* Trastornos intestinales: el aburrimiento que le hace comer sus propias heces, es el mismo que hace que las elefantas pidan comida insistentemente a los visitantes del zoo... simplemente porque no tienen ninguna otra cosa para hacer por la carencia total de cualquier programa de enriquecimiento ambiental, que en la jerga de los zoos es como se llama a darle a los animales algo para hacer. Es así como estas vegetarianas gigante comen embutidos, patatas fritas, bolsas de plástico, juguetes y todo lo que se le ponga al alcance de su trompa, lo que le causa un sinnúmero de trastornos gastrointestinales, una de las causas de muerte más frecuente en elefantes en zoos.

 

* Los elefantes están dotados de una memoria prodigiosa, hecho contrastado en innumerables estudios científicos. Cuando se le aplicó la eutanasia a Alicia, Susi estaba presente presa de la impotencia de no poder ayudar a su matriarca; hoy sufre no sólo la soledad, sino también esperando a que le hagan exactamente lo mismo; este hecho es muy relevante tal como demuestran los estudios científicos realizados sobre Estrés Postraumático en elefantes. Según estos estudios, no sólo se sometió a Susi a la angustia de ver cómo moría su única compañera en el Zoo de Barcelona, sino que esto además es el detonante de  secuelas en su salud tanto psíquica como física. Según las expertas en salud psíquica y conservación de elefantes, G.A. Bradshaw y Lorin Lindner:

 

 “El Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) es una condición que se describe como la ansiedad basada en las respuestas a los acontecimientos que amenazan la vida. Los Eventos o "Estresores" que subyacen en el desarrollo de TEPT incluyen amenazas de muerte, abuso físico, privaciones, tortura, aislamiento, reclusión forzada (cautiverio), o el ser testigos de la pérdida, la muerte o la amenaza de muerte a un ser querido. Todos los elefantes en cautiverio han experimentado la mayoría, si no todos, de estos eventos. A diferencia de las perturbaciones naturales que pueden experimentar los elefantes en la naturaleza, en cautiverio se desestima toda esperanza de escapar. Es importante destacar que a la mayoría de los elefantes en cautividad les falta la cohesión de las comunidades en las que vivirían si lo hicieran en libertad, cohesión social que les ayuda a hacer frente al trauma y a recuperarse de él. La mayoría de los elefantes en cautividad han sufrido no una, sino sucesivas experiencias de estrés traumático. Los síntomas observados en no pocas situaciones de elefantes en cautividad, como la estereotipia (bamboleo de cabeza, por ejemplo), el infanticidio, agresión y auto-mutilación, así como 'una conduct peligosa', pueden entenderse como la imagen del mayor de los traumas y trastornos psicobiológicos. La excepcional capacdad de memoria, como la que comparten elefantes y seres humanos, almacenan lamentablemente lo bueno y también lo malo."

 

Y no ha sido sólo Susi testigo de esta situación; el día que sedaron a Alicia (la eutanasia se le aplicaría horas después) se comenzó con esta operación delante de los visitantes del Zoo. Precisamente ese día estaba programada la visita de unos niños de la Escola Caritat Serinyana de Cadaqués, quienes espantados, observaron cómo se le lanzaban dardos a Alicia y cómo Susi intentaba quitárselos.

 

Hoy, el Zoo de Barcelona tiene un plan de futuro que incluye el añadir 6 elefantes más en este recinto. ¿De dónde van a sacar a estos 6 elefantes? ¿Otra vez se recurrirá a ejemplares nacidos en su medio natural?